Nuestro pupilo Raúl Cameo ha echado el cierre de la temporada 2018 realizando su décimo ironman en Copenhague, Dinamarca. Raúl confirma el paso adelante dado este año con Life EvoluTRI-ON y mejora de nuevo su marca en la distancia. Os dejo su crónica de la competición:

Le tenía muchas ganas a Copenhague. Hace años, por motivos de trabajo, viví unos meses en la capital danesa y echaba mucho de menos estar por ahí. El Ironman este año, por las fechas y por el encaje dentro de mi temporada, era la excusa perfecta para volver y de paso llevar a los míos y enseñarles esta maravillosa ciudad. Además, mi gran amigo y copartícipe de estas locuras, David, participaba después de no haber podido inscribirse en Roth.

No tenía el estado de forma con el que había llegado en julio al Challenge Roth, y Sergio así me lo confirmaba al interpretar mis datos de TrainingPeaks, pero gracias a las vacaciones venía más descansado física y, sobre todo, mentalmente. El circuito sobre el papel se veía muy rápido y el objetivo de rozar las 10 horas, si los planetas se alineaban, continuaba vigente. Podía hacer una buena carrera.

La natación se realiza en el parque de la playa de Amager, la bicicleta da dos vueltas a un circuito llano, con un tramo de enlace previo y posterior de algo más de 10km, y termina en un parking subterráneo junto al punto de meta, situado frente a la ópera. Ahí, la carrera a pie da cuatro vueltas por el centro de la Copenhague (una visita turística en toda regla al pasar por prácticamente todos los puntos de interés de la ciudad) con público animando prácticamente por todo el recorrido.

Llega el día

La mañana de la prueba llego a las 5, en cuanto abren la transición, para comprobar todo con calma y no tener sustos. Mi salida será a partir de las 7:10, una vez hayan salido los pro a las 7. David se me une y sale también desde ese turno. Todo está listo y nos ponemos en la cola, que comienza lentamente a avanzar de 6 en 6 triatletas a las 7:10, hasta que nos toca a nosotros sobre las 7:15. Al lío.

El rolling start quita mucha emoción a la salida, pero a cambio te evita una gran cantidad de patadas. El recorrido era muy recto, poco profundo, en un entrante del mar paralelo a la playa que te resguardaba de las corrientes y te daba flotabilidad. Además, era muy complicado desorientarse y hacer metros de más porque era una línea recta de ida y vuelta. Y ahí todo fue bien. El recorrido pasaba por debajo de algunos puentes con gente animando que además servían de referencia de la distancia que llevabas. En esta ocasión, el reloj coincidió totalmente con la señalización y salí del agua en algo más de 1:02, mi mejor marca. Comenzaba bien.

Transición tirando a larga, como es lógico en una prueba donde hay 2.000 bicicletas aparcadas, y en marcha sobre la bici.

Hora de pedalear

El recorrido tenía un tramo de enlace de un poco más de 10 kilómetros y luego un circuito de dos vueltas hasta volver a entrar a la ciudad para la T2. El enlace no era el más rápido del mundo, e incluso tenía algún tramo de adoquines. Pero una vez terminado, el circuito era precioso: hacia el norte bordeando el mar y a toda velocidad, y a los 50 kilómetros más o menos, giro a izquierda para entrar en unos parajes preciosos.

Ahí el circuito seguía siendo rápido, pero estaba repleto de toboganes y era un poco ratonero, así que era complicado mantener la media que venías llevando por la costa. Al terminar ese tramo, otro segmento relativamente rápido que culminaba en una rampa de unos 500 metros donde la gente se encontraba animando con bastante buena voluntad. Y de ahí, vuelta a comenzar por la costa.

La lluvia amenazaba pero no llegó a aparecer y el tiempo, a cambio del cielo gris, nos regaló una temperatura ideal para competir. Eso sí, viento teníamos para dar y regalar, pero es lo que hay. Mi objetivo era rondar los 220w y la primera vuelta y media fue posible, incluso en algún momento tuve que retenerme un poco, pero en el último cuarto las patas dijeron que preferían tomárselo con calma. Al final me quedó un promedio del entorno de los 210w, idéntico al de Roth, pero una media superior que me hizo terminar 6 minutos antes, en 5:14h, a pesar de tener un kilometrillo más de recorrido que el Challenge (siempre según el reloj).

Comienza la carrera

Encaro la rampa de subida del parking viendo que los tiempos (algo más de 6:30 en ese momento) están para mejorar la marca de Roth pero que probablemente no baje de las 10 horas. Mientras me planteo si voy por encima del ritmo objetivo para ver si suena la flauta o conservo, veo a Elisa animándome. Inyección de moral y, con el subidón, decisión de apretar. Si sale bien, estupendo, y si estallo, que es lo más probable, no tengo por qué hacer un mal tiempo.

La idea inicial con Sergio era rondar los 5 min/km, que me llevaría por encima de las 10 horas. Sé de sobra que hay que ir de menos a mas, pero mientras estoy fresco intento ir a unos 4:45 min/km hasta que el cuerpo aguante y, una vez estalle, intentar vivir de rentas todo lo posible y ver si el colchón que me he ido haciendo ha sido suficiente para llegar por debajo de 10 horas. Era una posibilidad remota, pero había que intentarlo.

Llegué a la mitad de la carrera con un promedio de 4:53 min/km que había comenzado siendo de 4:47 min/km. A esas alturas sabía perfectamente que iba a estallar y, poco a poco, veía que el promedio iba subiendo segundo a segundo, pero había que mantener la cabeza fría. Es en esos instantes cuando la carrera realmente comienza. Me veía con posibilidades de mejorar en algún minuto la marca de Roth, así que debía seguir. Además, encontrarme con los míos totalmente entregados y animándome a lo largo del recorrido me daba alas.

Hasta aquí hemos llegado

El momento que esperaba llegó en el muro de los 30 kilómetros. El estómago dijo que no quería saber nada más de geles ni de barritas y que me tocaba seguir a pelo. Y el promedio de 4:59 min/km que veía en el reloj significaba que me había quedado sin colchón y que definitivamente se esfumaban las 10 horas.

En el km 34, poco después de cruzarme con David y de animarnos mutuamente, tuve que pararme porque veía que me iba a caer redondo al suelo. Me senté dos minutos para recomponerme, respiré profundo, y proseguí. En ese momento, con la parada, el promedio se me había ido a 5:13 y mi objetivo era intentar que no subiera.

Lo logré dejar en 5:12 min/km y cruzar la meta en 10:11h, mejorando en casi 4 minutos el registro de Roth y con la alegría incomparable de ver a mi gente jaleándome junto al arco de llegada. ¡Esos ánimos y esa entrega deberían considerarse doping!

Fin de temporada

Termino la temporada por todo lo alto y satisfecho con lo conseguido. Este año, gracias a Sergio, estoy en otro nivel tanto de resultados como de confianza en mí mismo, y todo eso a pesar de entrenar menos horas. Sé que sigo teniendo margen de mejora y estoy convencido de que voy a mejorar.

Siguientes objetivos para 2019: Lanzarote y Hamburgo. Deberes para entonces: continuar haciendo caso a Sergio en absolutamente todo y seguir trabajando duro.

Categorías: Competición y entrenamiento

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