Unos días después del Challenge Madrid recibía un correo de la organización del maratón de Alcalá de Henares. En él me invitaban a participar en la edición 2017, que tenía lugar el 29 de octubre, por haber quedado en el top 20 el año anterior. Para mí la temporada estaba más que finiquitada -y con un balance muchísimo mejor de lo que me podía haber imaginado- pero por otro lado creía que tenía margen para recuperarme del Challenge y correr con garantías en Alcalá.

Llamé a mi pupilo Raúl Cameo y le ofrecí la posibilidad de quitarse la espina del Ironman Barcelona, donde las cosas no le salieron del todo bien. Quería que intentase bajar su mejor marca personal y echara el cierre así a una gran temporada, con ese puntito de confianza que nos podía dar de cara a 2018.

Como no podía ser de otra manera, aceptó sin dudarlo. Se planteaban dos escenarios: o bien cumplir el objetivo, o bien darnos un batacazo considerable. Pero sinceramente, si hubiera tenido la más mínima duda de que Raúl no iba a llegar en condiciones, no se lo hubiera planteado.

Después de dos semanas de descanso activo hicimos una tercera semana de intensidad moderada. El trabajo estaba más que hecho y no interesaba llegar con demasiada carga sino todo lo contrario. Raúl lo entendió a la perfección, y sinceramente en la cuarta semana le veía más en forma que en ningún momento de la temporada.

Raúl tenía una marca de 3 horas 17 minutos en la maratón de Barcelona, y fijamos el objetivo para Alcalá en 3 horas 10 minutos. Salida un poco más rápida de lo planeado, pero rápidamente volvimos al ritmo marcado. Mi objetivo era estar al lado de Raúl para cuando llegaran los kilómetros más duros, pero el famoso muro me iba a llegar mucho antes de lo pensado: en el kilómetro 21 tuve un bajón bastante considerable, aunque rápidamente me repuse y los kilómetros siguieron cayendo.

Casi sin darnos cuenta nos plantamos en el kilómetro 35 y Raúl aún no había mostrado ningún tipo de bajón. En esos momentos es cuando, como entrenador, te sientes gratificado por tu trabajo. Íbamos casi 10 minutos por debajo de su marca y, aunque en el km 37 pasó por una pequeña crisis, en seguida la superó. Parece fácil hablar de estas situaciones, pero la cantidad de cosas que se te pasan por la cabeza cuando atraviesas estos bajones en carrera es innumerable. Sin embargo, eso forma parte de este deporte. En el caso de Raúl, se demostró a sí mismo que cada día se conoce mejor: prueba de ello es que desde el kilómetro 5 hasta la meta el ritmo fue casi perfecto y eso le llevó a conseguir una marca de 3 horas 8 minutos, mejorando en casi 10 minutos su marca y terminando 2 minutos por debajo del objetivo.

Broche de oro para una magnifica temporada que le dará muchísima confianza de cara los objetivos del 2018. Por mi parte, muy contento porque todos los retos que me había fijado para esta temporada los he cumplido con creces y en esta nueva faceta como entrenador es muy gratificante ver como tus deportistas también alcanzan sus metas.

La temporada 2018 nos espera con grandes retos deportivos, laborales pero sobre todo familiares: el año comenzará con la llegada de la pequeña Alba, quien sin duda nos traerá muchísimas alegrías.

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